medicamentos La farmacocinética clínica tiene como objetivo la “optimización de la farmacoterapia en grupos especiales de pacientes y/o fármacos”. Se trata por consiguiente de una actividad de seguimiento (monitorización) de un tratamiento farmacológico y por ello una responsabilidad profesional en el uso de los medicamentos. Su principal objetivo es conseguir la máxima eficacia terapéutica con el mínimo riesgo de aparición de toxicidad. La determinación de las concentraciones séricas de algunos fármacos respecto al tiempo es la base del seguimiento farmacocinético. Además, en la actualidad, la complejidad de los tratamientos farmacológicos aumenta la posibilidad de interacciones farmacológicas que pueden conducir a situaciones de infra - o sobredosificación. El análisis farmacocinético y los informes farmacocinéticos posteriores son de gran ayuda para el clínico ya que en ellos se han tenido en cuenta las variables que pueden influir en el resultado, aplicando un conocimiento y unos medios técnicos altamente especializados. Ciertamente no todos los hospitales poseen una Unidad de Farmacocinética Clínica, pero los clínicos que cuentan con el apoyo de una de ellas la valoran positivamente.



FGEl principal objetivo de la farmacogenética clínica es la individualización de los tratamientos, mediante la identificación de mutaciones que condicionan la eficacia y seguridad de los fármacos. Conociendo cómo un determinado polimorfismo genético afecta al metabolismo y a la acción de los medicamentos, es posible predecir para cada paciente qué medicamento es el que ofrece mayor beneficio terapéutico y qué probabilidad existe de desarrollar una reacción adversa. De manera general las mutaciones que condicionan la seguridad (o toxicidad) están relacionadas con los procesos de metabolismo y eliminación de los mismos. Estas mutaciones suelen ser de tipo germinal, presentes en todas las células nucleadas del organismo, lo que facilita la obtención del ADN genómico. Ya hay ámbitos de la medicina que están aplicando con éxito los conocimientos farmacogenéticos, como es el caso de la oncología, la psiquiatría, el HIV, la terapia cardiovascular o el trasplante. El 34% de los medicamentos aprobados por la EMA tienen ya un biomarcador en ficha técnica, por tanto, son necesarios equipos multidisciplinares integrados en los hospitales así como centros de referencia en el Sistema Nacional de Salud que garanticen la accesibilidad a las pruebas farmacogenéticas.



La sociedad demanda calidad en las actuaciones sanitarias y para ello exige a los profesionales, entre ellos el farmacéutico, que apliquen todos sus conocimientos con el máximo rigor científico y la mayor responsabilidad. Es por ello que el farmacéutico debe responder empleando criterios de actuación en el marco de la evidencia práctica.